La febril actitud opositora ha creado un clima que obscurece el significado de la ley de radiodifusión 'Ley de Medios' que se debate en Argentina. Tras su aprobación por los diputados hoy de madrugada la controversia opositora ha alcanzado hoy un hito trasgresor marcado por  las palabras de Mauricio Macri (PRO), Jefe de Gobierno porteño, que ha calificado al gobierno de fascista.
Lo cierto es que la nueva ley viene a reemplazar aquella de la dictadura, firmada por el mismísimo Videla ( ley de facto 22.285, 1980) cuando el fascismo cívico-militar gobernaba en Argentina y en Chile.

Pero también la gran prensa argentina (La Nación, Clarín) se opone radicalmente a la iniciativa lo que se refleja en el sesgo de editoriales, comentarios e notas de prensa. (La nueva ley no regula el ámbito de la prensa escrita, de los diarios)
El inaudito allanamiento al grupo Clarín fue sin lugar a dudas factor de deterioro de las condiciones de este debate. Pero también actúa la ansiedad de destacados políticos de oposición (inclusive peronistas de oposición) por anticipar y avanzar un perfil de liderazgo con miras a las próximas elecciones presidenciales, propósito para lo que este debate otorga una plataforma mediática, sobre todo cuando la prensa hace eco interesado. Es un asunto de regulaciones decisivas para la vida democrática en la era de las sociedades de la información pero que afecta a un ámbito económico actualmente de gran concentración.

Por todo lo anterior, es interesante leer a quienes abogan por la nueva ley, como el escritor Mempo Giardinelli y los rectores de las Universidades públicas.

O la argumentación del diputado electo Pino Solanas (líder del bloque Proyecto Sur) que sin ser oficialista defiende el voto de aprobación de su bloque.